ANPROGAPOR apuesta por la convivencia entre el sector agroganadero-cárnico y vitivinícola en Castilla y León
La Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (ANPROGAPOR) defiende la convivencia entre la actividad agroganadera-cárnica, la vitivinícola y el resto de las actividades económicas que contribuyen al desarrollo del medio rural de Castilla y León.
Ante las movilizaciones y las propuestas dirigidas a establecer nuevas limitaciones específicas para las explotaciones ganaderas en el territorio de la Denominación de Origen Ribera del Duero, ANPROGAPOR considera necesario evitar una falsa disyuntiva entre el vino y la ganadería.
Ambos sectores forman parte de la identidad, la economía y el patrimonio rural de Castilla y León. Por ello, cualquier decisión sobre la implantación de nuevas actividades debe fundamentarse en criterios técnicos y científicos, evaluaciones individualizadas, proporcionalidad y seguridad jurídica, y no en prohibiciones o zonas de exclusión establecidas con carácter general.
ANPROGAPOR comparte plenamente la necesidad de garantizar los viñedos, las bodegas, el paisaje y los proyectos enoturísticos. Esa garantía, sin embargo, no puede traducirse en un derecho de veto sobre otra actividad económica esencial para el territorio, que ya se encuentra sometida a una normativa ambiental, sanitaria y de bienestar animal especialmente rigurosa.
Un sector estratégico y columna vertebral del medio rural
La producción ganadera constituye una de las principales locomotoras de la industria agroalimentaria regional y desempeña un papel crucial en la fijación de población en los entornos rurales.
Según datos de la Junta de Castilla y León, el complejo ganadero-industrial representa aproximadamente el 16,1 % del PIB regional, con un valor próximo a los 11.900 millones de euros, y se consolida como un vector estratégico que aporta de forma clave a la balanza comercial de la región. Todo, sin contar el sector cerealista tan necesario para la producción de piensos de alimentación animal.
Asimismo, el complejo ganadero-industrial sostiene en la Comunidad unos 40.000 empleos directos. En concreto, en los municipios de menos de 5.000 habitantes, la ganadería aporta más de 29.400 empleos rurales, convirtiéndose en la verdadera columna vertebral contra la despoblación.
La convivencia entre la ganadería y la viticultura no solo es posible, sino que se produce desde hace décadas en numerosos territorios españoles y europeos. El crecimiento y la consolidación de la propia DO Ribera del Duero desde sus orígenes en 1982 se han desarrollado de forma totalmente paralela a la presencia y modernización de la actividad ganadera en Castilla y León, demostrando que no existe una incompatibilidad estructural; sino que además ayuda a la diversificación económica de empresarios locales agroganaderos que se dedican a ambas actividades.
Economía circular y gestión responsable
La organización destaca asimismo los avances realizados por el sector porcino en materia de eficiencia, digitalización, reducción de emisiones y gestión de deyecciones ganaderas.
Tratados y aplicados de acuerdo con la normativa, los purines pueden utilizarse como fertilizantes orgánicos en los cultivos, incluidos los viñedos, reduciendo la dependencia de fertilizantes minerales. También pueden valorizarse mediante tecnologías como la digestión anaerobia para producir biogás y biometano.
ANPROGRAPOR pide a las administraciones autonómicas y locales que favorezcan un diálogo constructivo entre representantes de la ganadería, la viticultura, las bodegas, el turismo y los municipios afectados.
El futuro del medio rural de Castilla y León no pasa por enfrentar actividades, sino por establecer reglas claras que permitan que todas ellas puedan desarrollarse de manera responsable. El vino y la ganadería son compatibles y ambos deben formar parte del futuro económico y social de la Comunidad.